UNA SÍNTESIS DE CALIDAD

Síntesis de calidad y plataforma de apoyo a las producciones regionales. Estos dos ejes asoman como los verdaderos articuladores del Monfic 26, el festival de cine que desde 2002 viene alentando Movie con la misión de “ser un referente en la agenda cultural, promoviendo el cine como entretenimiento, industria y arte”, como señalan los organizadores.

Las 19 películas, alistadas en cinco grupos, tienen en común el rigor de una selección expresada por la notoria presencia de las películas que han sido consagradas este año en los principales festivales internacionales de cine. No es casualidad que los premios que Cannes entregó en mayo pasado estén reunidos acá de forma excepcional. Empezando por la Palma de Oro a Fjord, del rumano Cristian Mungiu que además recibió los premios de la crítica y del jurado ecuménico; y siguiendo por el Gran Premio del Jurado a Minotauro, de Andrei Zvyagintsev, por el premio a mejor director para el polaco Pawel Pawlikowski por Tierra de mi padre, y por el premio de la Semana de la Crítica dado a Un fantasma a su servicio, del taliandés debutante Ratchapoom Boonbunchachoke.

Detrás de esas alertas de calidad que significan los premios, hay además una diversidad temática que une capacidad creativa con poder de análisis, para abordar temas que nos están acompañando día a día. Como pueden ser las reflexiones sobre las identidades que sugiere Tierra de mi padre, siguiendo a Thomas Mann desde su exilio en 1933 y su retorno a una Alemania de 1948 que no termina por reconocer. O la cada vez más difícil empatía entre personas o núcleos humanos diferentes, como ocurre en Fjord, y la interminable guerra de Ucrania como telón de fondo para observar la corrupción rusa en Minotauro.

Si la calidad es un primer centro de atracción del Monfic 26, también corresponde subrayar la fuerte presencia de coproducciones rioplatenses. Su jerarquización está dada además porque el festival será inaugurado y clausurado con películas hechas entre Uruguay y Argentina. A Las 7 balas, de Sebastián Pérez Pérez, le corresponderá la apertura, mientras que Carne, de Tomás Marichal, será la encargada del cierre. La primera tiene que ver con dos realidades: la de un copamiento de un bar céntrico montevideano y la que se construye socialmente a partir del hecho. La otra película alude a la crisis que desata en Uruguay la desaparición del ganado, y el desastre agravado por la solución que un empresario propone.

Entre las seis películas rioplatenses se encuentran además dos que tienen en común las excepcionales actuaciones de César Troncoso. En La casa, dirigida por Gustavo Triviño, comparte actuación con Diego Peretti, en una comedia sobre un hombre desesperado porque pierde su trabajo a los 54 años. Y en La mujer del río, de Néstor Mazzini, interpreta a un hombre impulsivo que estalla cuando se entera que su ex esposa tiene nueva pareja.

En el grupo rioplatense también se encuentran la comedia Escondida en mi cabeza, dirigida por Lucas Vivo y protagonizada por Nicolás Furtado, sobre un individuo al que 14 años en coma le dificultan recordar la contraseña de un negocio millonario que lo espera; y el drama Papeles, de Arturo Montenegro, con el escándalo de los papeles de Panamá en su centro.

La nueva edición del Monfic reserva un espacio también para el cine de gran espectáculo. De eso se trata cuando se recuerda a Cuenta conmigo (Rob Reiner) a cuarenta años de su estreno, o a Trainspotting (Danny Boyle) después de treinta años, y a La La Land (Damien Chazelle) que cumple diez años de vida. Para recordar fenómenos provocados por el cine, también está Yo soy Rocky, al servicio de Sylvester Stallone interpretado acá por Jay Duplass.

Hay otro espacio para sorpresas, que vienen desde Asia. Una maravillosa animación dirigida por Momoko Seto, El gran viaje; la ya mencionada Un fantasma a su servicio, y la super producción Hope: el primer impacto, un ejercicio de terror, thriller y comedia negra que el coreano Na Hong-jin dirigió con elenco de su país y de Hollywood.

Henry Segura